20 ago. 2012

Fitomedicina, usos y cuidados...

La fitomedicina es un tipo de medicina alternativa que se basa e una terapia con plantas, vegetales y hierbas medicinales que pueden ser consumidas de muchas formas, para restablecer la armonía del cuerpo y encontrar el equilibrio que se necesita para tener una vida saludable.

La fitomedicina se define como la medicina que emplea de forma terapéutica las plantas en forma de infusiones, decocciones, extractos u otras formas. Dentro de ella se engloban la fitofarmacología y la fitoterapia.

Las plantas medicinales son buenas para fines terapéuticos, y en ello se basa la fitomedicina, pero para poder utilizarlas es importante saber cuáles son las propiedades de las plantas y ver con qué fines deben utilizarse y en qué cantidades.

Hay muchas plantas que se pueden utilizar en la fitomedicina, por eso existen muchos expertos en esta terapia y en muchas especialidades de ella.

La fitomedicina puede curar muchos de los males del cuerpo como artritis, ansiedad, estrés, depresión, dolores de espalda, dolores reuméticos, etc. Las plantas tienen propiedades antiinflamatorias, antitumorales, para actividad hormonal. Tienen propiedades diuréticas, digestivas, expectorantes, antitusivas, etc. Es un campo muy grande que se puede utilizar para muchas enfermedades y males, basándose en las plantas más recomendadas.

La medicina vegetal o terapia con hierbas medicinales, comprende el uso de plantas o partes de plantas en su estado natural (sin procesamiento químico). Los remedios vegetales pueden incluir el uso de las hojas, raíces, cortezas, frutos, etcétera o también se puede utilizar la planta entera. Algunos medicamentos consisten en la mezcla o combinación de diferentes plantas.

Su administración más corriente, es bajo la forma de polvos, granulados, tabletas, cápsulas o ingeridos a manera de té o tisanas; algunos se aplican sobre la piel formando parte de geles, pomadas, ungüentos resinosos o adicionados en solución a baños de inmersión. Otra forma habitual de prescripción, consiste en fórmulas preparadas únicamente con los principios activos (ingredientes purificados) de las plantas, que han sido estudiados y probados en laboratorios bajo normas más estrictas de elaboración, prestando mayor atención a la seguridad y efectividad de sus componentes.

Las plantas (o sus partes aisladas), a pesar de ser consideradas productos naturales, no significa que sean inocuas. Los medicamentos de origen vegetal suelen contener compuestos nocivos para la salud, por lo cual es imprescindible ser cautos en su utilización.

Debido a que la mayoría de las plantas provienen de cultivos artificiales, la interacción química con sustancias tales como fertilizantes o pesticidas, puede ocasionar efectos colaterales indeseados, incluso peligrosos para el organismo.
Tengamos siempre presente que la finalidad de toda Medicina Natural, está dirigida ante todo a restablecer el equilibrio y la armonía perdidos, y para lograrlo es imprescindible no provocar daños innecesarios al organismo.


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