27 ago. 2012

ALIMENTOS PARA EL CÁNCER (Parte II)

ALIMENTOS PARA EL CÁNCER

El cáncer es una enfermedad en la cual la alimentación juega un papel fundamental, y ella varía de acuerdo al tipo de cáncer y al tratamiento terapéutico indicado por el profesional.

Es de primordial importancia saber cuales son los alimentos que pueden ayudarnos a superar este mal.

En ciertas ocasiones los alimentos pueden actuar como agentes preventivos del cáncer, en otros casos ayudan al tratamiento del mismo.

El objetivo principal de la alimentación en pacientes con cáncer es: por un lado mejorar el estado general de salud, y por otro lado aumentar las defensas para de ese modo poder soportar mejor los tratamientos de quimioterapia y radioterapia, propiciando las posibilidades de una rápida y efectiva recuperación.

La alimentación para el cáncer va a depender de cada caso particular, no todos los tratamientos son iguales y el origen de cáncer también suele ser diferente, por ello es que la alimentación puede variar y adecuarse al tipo de cáncer y tratamiento terapéutico.

ALIMENTOS INDICADOS PARA EL CÁNCER

Los más adecuados son los que contienen vitaminas, minerales, antioxidantes (éstos permiten una rápida regeneración celular y mejora el estado general de salud), aminoácidos esenciales (son los encargados de formar y reparar tejidos), grasas de buena calidad como los omega 3 y omega 6 e hidratos de carbono complejos que otorguen energía al organismo para acelerar así la pronta recuperación.

ACONSEJARIAMOS ENTONCES:

Carnes: (especialmente, aunque no en todos los casos) ya que posee proteínas de alto valor biológico y aminoácidos esenciales, sin embargo, en algunos casos es rechazada por su lenta digestión, color, sabor u olor.

Se sugiere entonces moler las carnes ya sean rojas o blancas y añadirlas a papillas, purés o budines.

Con el pescado es preciso ser precavidos, ya que en algunas ocasiones puede provocar alergias.



Vegetales: al paciente con cáncer es necesario adicionarle nutrientes y calorías en poco volúmenes de comida ya que generalmente están inapetentes.

No se aconsejan vegetales crudos ya que producen saciedad y brindan pocas calorías (aún comiendo grandes cantidades).

Sin embargo, una buena opción es prepararlos al vapor, de esta manera se conservan las vitaminas y minerales y se pueden consumir condimentados con salsa blanca o aceite de oliva.

En algunas ocasiones pueden presentarse diarreas o constipaciones y entonces se deberá ajustar el consumo de vegetales acorde al caso.

Frutas: mejor al horno (en compotas)





Lácteos: ser prudentes, muchas personas son intolerantes a la lactosa debido al tratamiento o por genética, en esos casos es aconsejable consumir quesos blancos untables, quesos rallados y quesos de pastas, el queso suele aumentar con poco volumen el valor calórico.

Se le pueden agregar a las sopas, gratinados, vegetales, budines y frutas cocidas como crema chantilly Light, también pueden agregarse a licuados que pueden aumentar las calorías diarias.

El yogur suele tolerarse mejor que la leche y puede agregarse a otros elementos tales como: frutas, semillas, frutos secos molidos, o bien pueden servir de base para salsas suaves.

Para aumentar las defensas intestinales, las bebidas con lactobacilus son adecuadas.

Huevo: probar su tolerancia, aconsejable de 2 a 3 unidades en la semana.

La clara de huevo es un gran aporte proteico que mejora el estado nutricional del paciente, pueden utilizarse en: soufflé, purés, budines, batidos o licuados.

Aceites: consumirlo solo como condimento y agregarlo para aumentar el valor calórico.

Evitar las frituras, suelen no tolerarse y pueden ser las causantes de náuseas y vómitos.


Bebidas: agua es lo más aconsejado ya que ayuda a depurar el organismo, elimina toxinas y residuos medicamentosos.

Oficia además como hidratante ya que en algunos casos se presentan con frecuencia vómitos y diarreas.

Es aconsejable el consumo de agua mineral sin gas.

Infusiones: té verde es un excelente antioxidante y aporta además líquido al organismo.

Condimentos: lo aconsejable es la reducción de picantes y sal.

Sin embargo pueden utilizarse todas las especies aromáticas para darle un toque y realzar los sabores de los alimentos.

Suplementos alimenticios: levadura de cerveza, jalea real, polen son buenos para potenciar nuestras defensas y fortalecer el sistema inmunológico.

También hay suplementos alimenticios de origen farmacológico que brindan al paciente los macro y micronutrientes necesarios para reponerse más rápidamente porque muchas veces la alimentación no logra cubrir todas las necesidades.

Otras sugerencias: consumir alimentos fríos ya que son fácilmente digeribles y evitar infusiones calientes y bebidas gasificadas.

A pesar de estas recomendaciones como apropiadas, en muchas ocasiones, es necesaria la alimentación por otro tipo de vías, sea enteral o parenteral.  

Lorena Lecuna

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