20 ago. 2012

Deporte, salud y medio ambiente

Cada vez hay más conciencia de la importancia de la actividad física y del deporte para la salud y la calidad de vida de la población. Más allá del deporte exclusivamente como competencia, en el que solo participan unos pocos activamente y el resto asiste solamente como espectador, infinidad de estudios indican que la promoción de hábitos deportivos entre una población es un excelente medio para prevenir y tratar enfermedades. El deporte es, a su vez una alternativa a estilos de vida perjudiciales para nuestra salud y una vía para ampliar nuestra red de relaciones sociales.

Estos beneficios de la actividad física y del deporte que señalan los especialistas no sólo son reconocidos por la mayoría de la población, sino que su promoción se ha convertido en parte de las actuales políticas públicas de salud.

Pese a ello, nuestra sociedad presenta numerosos obstáculos para la incorporación deldeporte en la actividad cotidiana de las personas. En los jóvenes, por ejemplo, el deporte compite con otro tipo de ocio más sedentario, como el ocio nocturno o el ocio digital, en un contexto en el que las horas dedicadas a la formación y al trabajo reducen el tiempo libre. Esta falta de tiempo libre también se observa en la mediana edad, un momento de la vida en el que la persona ha de asumir numerosas responsabilidades laborales y familiares que pueden dejar poco espacio para la práctica deportiva. A esto hay que sumar la cada vez menor exigencia física del trabajo, lo que eleva el nivel de sedentarismo. Aunque tras lajubilación el tiempo libre aumenta signi?cativamente, las generaciones que hoy son mayores no han sido educadas en el deportecomo hábito cotidiano.

De esta manera, aunque cada vez más se reconoce que la actividad física y el deporte son importantes y mejoran la calidad de vida, múltiples trabas di?cultan la participación en actividades deportivas e impiden que se aprovechen todos losbeneficios que el deporte ofrece para nuestra salud, estado de ánimo y relaciones sociales.

El medio ambiente se ha convertido, en los últimos años, en un tema de gran importancia y un ámbito controvertido de discusión hasta en foros internacionales. El problema parece ser que el avance tecnológico e industrial contribuye, en parte, a la destrucción y deterioro de la naturaleza con promotores y detractores en ambos bandos. Y por supuesto el tema del medio ambiente no excluye al deportista, no sólo al de alto rendimiento en el que el clima imperante o el nivel de polución influye en la performance sino también en el aficionado con perjuicios similares aunque no sólo en el rendimiento sino también directamente en la salud. La influencia de un medio ambiente adverso puede afectar el rendimiento psicofísico y la salud del ser humano.

En cuanto a los ruidos, el nivel de saturación y superación de la capacidad de tolerancia auditiva del oído humano también afecta negativamente el rendimiento. Fisiológicamente hablando, los decibeles en exceso, sobre todo en circunstancias agudas e inesperadas como puede ser un "bocinazo", provocan un aumento de los niveles de presión arterial y de frecuencia cardíaca con el inconveniente, ya sea de ocasionar un incremento del riesgo cardiovascular o de una elevación del ritmo cardíaco (taquicardia) alcanzándose la fatiga física precozmente.

La medicina del deporte, por tanto, entra en la discusión a favor de la preservación del medio ambiente cuando de rendimiento se trata.


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