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27 may 2014

Fenogreco

El Fenogreco

 

Nombre Científico: Trigonella foenum-graecum  L.
Nombres Populares: Fenogreco. alholva, trigonella, fenugreek (Ingl), fieno greco (Ital), Fénugrec (Ital)
Descripción Botánica: Se trata de una planta herbácea anual, perteneciente a la familia de las Leguminosas, alcanza los 60 cm; hojas trifoliadas con bordes dentados; flores papilonáceas solitarias o dispuestas de a pares en las axilas, blanco-amarillentas, que hacen su aparición desde mediados de verano; y finalmente un fruto en forma de vaina de 5 a 7,5 cms de largo, con 10-20 semillas cuadrangulares y amarillentas en su interior.
 El fenogreco es originario de Europa y Asia meridional, y tiene una distribución amplia en otros países como los de la cuenca del Mediterráneo y americanos. Se lo encuentra en  forma silvestre aunque también es cultivado como planta forrajera, sobre todo en el centro y sur de Europa; y como especie en Oriente Medio, India, Rusia, países balcánicos, China y Marruecos. 

Parte Utilizada: Semillas. Popularmente también se emplean las hojas frescas. 

Historia: Su nombre científico deriva de trigonos, "triangular" en alusión a la forma que tienen sus flores. Por su parte foenum-graecum significa heno griego debido a la importancia que tuvo en Grecia esta especie como forrajera. Los monjes benedictinos la introdujeron desde Asia a Europa Central, y fue fomentado su cultivo por decisión de Carlomagno en el siglo XI. Los métodos árabes la introdujeron en la escuela italiana de Salerno para su estudio como planta medicinal. 

Composición Química:

 Saponinas: fenugrekina (0,8-2,2%), diosgenina (1%). 
 Mucílagos (30%): Constituidos fundamentalmente por galactomananos.
 Lípidos Insaturados (8-10%): Ácidos linoleico, linolénico, oleico y palmítico (en el embrión).
 Glúcidos (40%): Se destaca principalmente la estaquiosa. 
 Alcaloides: Trazas de trigonelina (0,13%), genciamina y carpina.
 Proteínas (27-30%): Especialmente rica en triptofano. 
 Flavonoides: Vitexina, saponaretina, homoorientina. 
 Aceite Esencial (0,014%): Conformado principalmente por el anetol.
 Otros: Fósforo y compuestos fosforados tales como lecitina (1,2-2,5%), fitina, inositol-hexafosfato de magnesio y calcio; glucósidos del furostanol (trigofenósidos A-G); cumarinas (trazas); ácido nicotínico; hierro ionizado (7 mg%); manganeso (2,5 mg%); fitosteroles; vitaminas (A, B1, B2, B3, B5, B8, D); fibras; enzimas (diastasa, manasa): colina, etc.

 Acciones Farmacológicas: La gran cantidad de principios activos contenidos en esta especie le confieren una amplia versatilidad de acciones farmacológicas. No obstante, la mayoría de las investigaciones se ha centrado principalmente en las actividades hipoglucemiantes e hipocolestrolemiantes que ha confirmado exhibir esta planta. 
 Efecto hipolipemiante: El mismo se centra en varios mecanismos, principalmente a través de la formación de complejos insolubles entre las saponinas del fenogreco y el colesterol, por inhibición de la absorción de taurocolatos y desoxicolatos en los ácidos biliares, por aumento del metabolismo hepático y por alteración en la absorción de triglicéridos a nivel intestinal (Stark A. y Madadr Z., 1993; Petit P. et al., 1993). El efecto hipolipemiante de las semillas también se observa en ratas y perros diabéticos inducidos por alloxano (Sharma R., 1986; Ribes G. et al., 1987).
  En conejos alimentados en base a 30-50 mg/k diarios de hojas de fenogreco, se produjo un descenso en las tasas de colesterol total, en especial de las fracciones LDL, VLDL, como así también un descenso entre el 18 y el 26% en los niveles de colesterol hepático (Chatuurvedi V. y Pant M., 1987). Estudios efectuados en humanos en el Instituto Nacional de Nutrición de la India reflejaron que la incorporación de 100 grs de polvo de fenogreco desgranado al chapati (pan ácimo), lograban reducir tanto el colesterol total (25%) como el colesterol LDL y VLDL, sin modificar sustancialmente el colesterol HDL y con una tasa de de descenso de los triglicéridos cercano al 38% (Sharma R. et al., 1991). 
 Un estudio posterior en humanos reveló que el consumo de 25 grs. diarios de harina de fenogreco (ver su preparación en Usos Etnomedicinales) al cabo de 24 semanas logran descensos en los niveles de colesterol LDL, VLDL del orden del 15-25%, a la par que ascienden los niveles de HDL (Sharma R. et al., 1996). Los niveles de triglicéridos también se vieron reducidos, a pesar de que en el mismo estudio realizado 10 años atrás, los mismos no habían mostrado modificaciones (Sharma R., 1986). 
 Actividad hipoglucemiante: En este sentido, tanto el alcaloide trigonelina como la saponina fenugrekina y las fibras, producen en forma conjunta un efecto hipoglucemiante, sinergizado además por la acción de la cumarina, la nicotinamida y el ácido nicotínico, cuando son administrados en forma de extracto acuoso o etanólico tanto en animales de laboratorio alloxanizados como en humanos diabéticos no insulino-dependientes (Madar Z. et al., 1988; Cliford I.  y Caroline D., 1989; Madar Z. y Arad J., ,1989; Handa S. et al., 1991; Abdel Barry J. et al., 1997). La propia Organización Mundial de la Salud ha recomendado su uso como antidiabético en aquellas zonas con difícil acceso a la atención primaria de la salud (W.H.O., 1980). 
 Se estima que la actividad hipoglucemiante estaría centrada en el bloqueo por parte de estos principios activos, de la acción enzimática de las amilasas sobre los glúcidos a nivel intestinal. Asimismo, el efecto hidrofílico de las fibras también bloquea la referida acción enzimática, a la vez que aceleran el peristaltismo intestinal y la consiguiente alteración de la absorción de los hidratos de carbono. Por otra parte, las fibras, al interferir sobre la absorción de los triglicéridos, altera el metabolismo de los glúcidos sobre todo a nivel de la movilización del glucógeno hepático. (Sauvaire Y. et al., 1991). 
 También se observó actividad hipoglucemiante en personas normoglucémicas luego de la ingesta de extractos totales  de las semillas y con una leve pérdida del efecto cuando las semillas fueron tostadas. Asimismo, la adición de fenogreco durante los tests orales de tolerancia a la glucosa reduce los niveles de glucemia y la concentración de insulina (Sharma R., 1986). En un ensayo sobre dos pacientes insulino-dependientes, la administración oral de 25 grs. de extracto pulverizado de semillas de fenogreco diarios han logrado reducir las tasas de glucemia en ayunas y de la glucosuria, a la vez que redujeron los requerimientos de insulina NPH de 56 a 20 U.I., luego de ocho semanas de tratamiento. Paralelamente, fue observada una significativa reducción de los niveles de colesterol en sangre (Sharma R., 1986).
  Algunos estudios indicarían que las cumarinas y el ácido nicotínico serían los responsables de la respuesta hipoglucemiante por vía oral (Shani J. et al., 1974). La trigonelina ha demostrado en conejos inhibir la hiperglucemia inducida por cortisona, en dosis de 350 mg/k, siendo efectiva cuando es administrada en forma conjunta o dos horas antes que la cortisona. Sin embargo, una transitoria hipoglucemia fue observada en 5 de 10 pacientes diabéticos que habían recibido 500 mg por vía oral de trigonellina durante la ingesta de alimentos. El incremento en las dosis o la  frecuencia de las mismas no mejoró la respuesta (Mishkinsky J., et al., 1967).
 La administración de un extracto alcohólico de fenogreco en ratas diabéticas inducidas por alloxano produjo un incremento en el apetito a la par de un incremento significativo en los niveles de insulina plasmática  y un descenso en la tasa plasmática de glucagón y somatostatina. El efecto hipoglucemiante (máximo a las 6 horas del suministro del extracto) fue considerado equivalente al logrado por tolbutamida en iguales condiciones (Ajabnoor M. y Tilmisany A., 1988).
 La actividad hipoglucemiante resultaría de interés en casos de acné, en donde la dieta hiperhidrocarbonada tan frecuente en adolescentes, puede provocar altos niveles de glucosa a nivel dérmico lo cual favorece el desarrollo bacteriano en los comedones (Rombi M. y Lecomte A., 1992). Asimismo la adición de extractos elaborados con fracciones deslipidemizadas de semillas de fenogreco a los tratamientos con insulina en perros diabéticos, mejoró la evolución de los mismos en comparación a la administración de dicha hormona en forma única (Handa S. et al., 1989).
 Actividad antiinfecciosa: En diferentes ensayos in vitro realizados en la India, los extractos acuoso y etanólico elaborados a partir de las semillas de fenogreco no revelaron actividad antibacteriana, antifúngica ni antihelmíntica. Entre los gérmenes ensayados se destacan varios Gram positivos (S. aureus, Streptococcus viridians y pyogens, Diplococcus pneumoniae y Corynebacterium diphteriae), Gram negativos (E. coli, Salmonellas typhi, paratyphi, paratyphi A y B, Shigellasa flexnei y sonni) y hongos del género Candida, Microsporum y Trichophytum (Naqvi S. et al., 1991).
 En cambio, en otros ensayos los mismos extractos exhibieron actividad antibacteriana frente a Bacillus cereus, pumilus y subtilis, Bordetella bronchiseptica y Micrococcus flavus, aunque en todos los casos en menor medida que las sustancias testigos ampicilina y estreptomicina (Bhatti M. et al., 1996). Asimismo, se ha señalado una actividad antiviral in vitro frente al virus vaccinal (Ghosal S. et al., 1974). 
 Otros: La vitamina D junto a las sales minerales ejercen un efecto preventivo y terapéutico en casos de osteoporosis, mientras que el alto contenido en hierro es útil como orexígeno y antianémico. Por su parte, los mucílagos le confieren una acción protectora de las mucosas inflamadas, emoliente y laxante suave, en tanto la fracción insaponificable de los lípidos sería responsable del efecto galactógeno. La colina, los ácidos grasos esenciales, la lecitina y el inositol proporcionan una actividad antihepatotóxica (Yamasaki K. et al., 1994).
 La diosgenina se emplea como base para la síntesis de productos esteroideos. En nutrición el fenogreco es una leguminosa que se puede hacer brotar como la alfalfa, siendo una importante fuente de colina, hiero y aminoácidos de fácil asimilación. Los altos valores nutricios de su semilla son incrementados con el germinado de las mismas. En otro orden de cosas, se puede decir que los flavonoides le proporcionan actividad antiinflamatoria y diurética oxalúrica, útil en casos de microcalcificaciones de ácido oxálico (Ashan S. et al., 1989). En forma conjunta con las fibras ejercen un efecto hipolipemiante (sinergizado por la lecitina) y laxante mecánico (Peris J. et al., 1995). 
 La administración de 1.000 a 2.000 mg/k de extractos de hojas de fenogreco por vía intraperitoneal en ratas, exhiben efectos antinociceptivos, a través de mecanismos centrales y periféricos. La dosis de 2.000 mg/k resultó más efectiva que 300 mg/k de salicilato de sodio (Javan M. et al., 1997). 
 Para finalizar, se puede decir que el fenogreco está registrado por la FDA norteamericana como suplemento dietario, admitiéndose concentraciones no superiores a. 0,05% en los extractos (Mc Caleb R., 1993). También se encuentra incorporado en las farmacopeas de Australia, Británica y China. El Council of Europe la ha catalogado como alimento natural o saborizante en categoría N2, lo cual permite su empleo con limitaciones en las dosis (Council of Europe, 1981).

 Efectos Adversos y/o Tóxicos: En las dosis recomendadas no se han observado. El amargor propio de las semillas puede puede provocar rechazo en el lactante durante el amamantamiento, por haberse comprobado el pasaje a la leche materna. Por su parte el Instituto de Ciencias de Bombay, India, descubrieron que la combinación de semillas de fenogreco y garbanzos causan reacciones alérgicas en personas que por lo general no las presentan cuando consumen ambas especies por separado (Patil S. et al., 1997).
 Los estudios de toxicidad aguda indican que la DL50 para el extracto alcohólico de las semillas por vía oral en ratas es de 5 g/k y por vía dérmica en conejos ded 2 g/k (Opdyke D., 1978). La DL50 por vía oral en ratas para la trigonellina es de 5 g/k; para el ácido nicotínico de 8,8 g/k; para la nicotinamida de 7,4 g y para la cumarina 0,72 g (Shani J. et al., 1974). Estudios realizados con el mismo extracto sobre pieles de ratas y cerdos no arrojó fotosensibilidad (Newall C. et al., 1996). La DL50 de extractos de hojas de fenogreco por vía intraperitoneal en ratas está cercano a los 40 mg/k (Javan M. et al., 1997).

 Contraindicaciones: Las soluciones acuosas e hidroalcohólicas de fenogreco han demostrado exhibir actividad oxitócica en ratas, por lo que no se recomienda su empleo en el embarazo (Leung A., 1980). Por otra parte, se ha comprobado una inhibición del transporte mucociliar en el aparato respiratorio, por lo que se desaconseja su empleo en caso de bronquitis o asma (Peris J. et al., 1995).

 Usos Etnomedicinales - Formas Galénicas: La decocción de las semillas (2-3%) se emplea popularmente en casos de diabetes, dispepsia, para estimular la lactancia, como coadyuvante en tuberculosis, para aliviar dolores de parto, como antifebril, antidiarreico y para normalizar el ciclo menstrual alterado. En menor medida como expectorante, diurético y antiparasitario. La misma decocción, por vía externa, en la cicatrización de heridas o si no, en forma de colutorios, gargarismos o lavados en casos de faringitis, gingivitis y estomatitis. 
 La llamada harina de fenogreco se prepara a partir de una pasta elaborada con la pulverización de las semillas, mezclada con agua caliente, harina común y una cucharada de aceite de oliva. La misma se aplica en forma de emplasto o cataplasma sobre heridas o procesos inflamatorios, como así también para eliminar las espinas de los erizos de mar incrustadas accidentalmente en la piel. También se puede ingerir en cucharaditas como aporte orexígeno en casos de anorexia, pero su sabor amargo impide muchas veces que el paciente continúe el tratamiento. 
 Con el polvo de fenogreco se elaboran cápsulas de 500 mg cada una, para ser administradas a razón de 2-3 cápsulas diarias. En forma de extracto seco (5:1) se administran 100 mg dos veces al día. El extracto fluido (1 gr = 46 gotas) se prescribe a razón de 1,5-3 ml repartidos en 2-3 tomas. 

 Usos Culinarios: Las hojas secas se emplean para aromatizar diferentes platos orientales, en cambio las hojas frescas en la India se coccionan como curry. Las semillas se hacen germinar para elaborar ensaladas, mientras que en Egipto y Etiopía se utilizan para aromatizar el pan. 
 En el norte de Yemen, hacen un plato conocido como  helba, con las semillas hervidas y se sirven como puré junto a un aderezo de cebollas fritas y carne. Generalmente las semillas conviene tostarlas para así reducir su amargor, siendo su aroma parecido al apio. Bajo este método es empleada en algunas regiones como sustituto del café. El extracto de las mismas se emplea como aromatizante, formando parte de algunos jarabes como el de arce sintético. 

 Otros Usos: De las semillas se extrae un colorante amarillo que fue empleado antiguamente en la industria textil. Por otra parte, el fenogreco es muy utilizado como especie forrajera para engorde de ganado debido a su riqueza en vitaminas y minerales.

 Curiosidades: Antiguamente en los países árabes, el patrón de belleza femenino se correspondía con el de mujeres regordetas. A algunas mujeres delgadas que iban a casarse, los futuros maridos le colocaban un brazalete ancho sobre uno de los brazos y se les recomendaba ingerir mucha harina de fenogreco. Cuando la mujer engordaba y el brazalete le calzaba bien, le había llegado por fin el momento de casarse. 

 

25 nov 2013

EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA FITOMEDICINA EN LATINOAMÉRICA - PARTE I

EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA FITOMEDICINA EN LATINOAMÉRICA

 

 El desarrollo de la fitoterapia en el centro y sur de nuestro continente está muy relacionada con la actividad desarrollada en las distintas etnias por las figuras de chamanes y curadores. Si hacemos un correlato cronológico, es menester mencionar que de acuerdo con los vestigios esqueléticos y fósiles hallados en América, se calcula la llegada del homo sapiens a estas latitudes se remonta a unos 20 mil o 30 mil años de antigüedad. La teoría migratoria a través del estrecho de Behring por parte de nómades asiáticos es la más sostenida hasta el momento, los cuales realizaron un primer asentamiento en las praderas norteamericanas dando origen a la cultura Sandia considerada la más antigua de América. 
 Supuestamente, cada una de las razas emigrantes empujaría a las anteriores, originándose de ese modo la dispersión hacia el sur, pasando por México, Centroamérica y el istmo de Panamá. A la altura de Colombia se habrían bifurcado,  y unas tribus continuaron por la región andina hacia el cono sur, y otras por la llanura del Orinoco rumbo al actúa Brasil. 

 En la República Argentina, se consideran representantes de estas corrientes inmigratorias a los Huárpidos y los Patagónicos, con una antigüedad cercana a los 10 mil años. 
 La última corriente migratoria correspondió a la era neolítica, con navegantes provenientes de Asia que ocuparon las zonas de Melanesia, Indonesia, Polinesia e Isla de Pascua. Restos de estas culturas fueron hallados en Panamá y Colombia, puntos donde al parecer se mezclaron con poblaciones ya existentes, tomando así diferentes rumbos hacia el norte o el sur y conformando nuevas tribus que se conocieron con los nombres de Arauac, Caribes y Tupí-guaraní. Estos últimos ocuparon las regiones norte y litoral de Argentina. 
De las primitivas inmigraciones asiáticas fueron surgiendo importantes focos de civilización los que practicaron  un arte muy similar al de Egipto o la India y una y una ciencia muy evolucionada capaz de trepanar cráneos o imaginar el cero como símbolo de la nada. Se trataba de civilizaciones de tipo esclavista que, a medida que iban anexando pueblos, fueron imponiendo sus costumbres y creencias. Entre éstas existía la plena convicción de relacionar la enfermedad con espíritus rituales esotéricos.
 Llama la atención que existe plena coincidencia del concepto mágico-religioso de la salud y la enfermedad entre todos los pueblos primitivos, aun aquellos que por su lejanía jamás estuvieron conectados entre sí. Existía en todos ellos la creencia de un poder sobrenatural muy diferente al de toda fuerza material conocida. A esa extraña fuerza se la conoció con el nombre de maná. 
 En la religión melanesia se tiene la creencia de que existe en el mundo un poder sobrenatural que pertenece al mundo de lo invisible., y su culto es la puesta en práctica de los medios que pueden hacer obrar  ese poder en su beneficio. Sería el hechicero quien está virtualmente "cargado de maná" y obra en consecuencia. Por lo general los hechiceros incorporan la palabra maná a su nombre. De ahí tenemos nombres como Peimaná, Gismaná, etc. 
 En África, el maná se conoce como hashina, en América del Norte (territorio Sioux) se le dio el nombre de wakan y en Australia churinga. De la creencia del maná, tanto en India como en extremo Oriente se llega a la idea de Dios. Para el sociólogo A. Van Genep, la creencia del maná está íntimamente ligado al concepto moderno de energía. Nos refiere el autor:
 "El hombre primitivo piensa que hay una fuerza misteriosa oculta que está en todas partes, que penetra todo, que hace germinar las plantas, que las hace madurar y cargarse de frutos, que hace desarrollar embriones animales, que rige los movimientos del sol y hace crecer a los niños. Esa extraña fuerza es el maná."
 
A medida que el hombre fue evolucionando, comienza a interpretar sus sueños como mensajes divinos o a entrar en estados de "trance" luego de conocer las primeras plantas alucinógenas. Es así que nuestros primitivos habitantes americanos heredaron el chamanismo, costumbre muy adentrada en los pueblos de Siberia y Asia Central. Estos curadores existen aún en nuestros días y conservan muchos rituales milenarios; para los etnólogos es de sumo interés conocer su arte y sus costumbres.

 La palabra chamán deriva del vocablo tungusu-manchuriano "saman" que significa: conocer. Precisamente, su arte del conocimiento (referido a clarividencia; precognición y conocimiento de las hierbas y animales) los distinguía del resto. Los antecedentes del chamanismo datan de por lo menos 20 mil años de antigüedad, y se evidencian a través de hallazgos arqueológicos como los efectuados en Polinesia, Japón, China Septentrional, Sudamérica, Centroamérica, África, Australia y Pacífico Sur. 
 Para el Chamán, toda dolencia se origina en una amplia variedad de causas; la violación de un tabú, la enemistad de un dios, la posesión del paciente por fuerzas hostiles, etc. Es por ello que el chamán debe investigar la causa que aqueja al paciente, y en tal sentido realiza sus "viajes" en estados de trance o alucinatorios que permita encontrar al espíritu que guíe o intermedie la curación.

 En general el acto chamánico se realiza de noche, junto a un río, cueva o en la cima de una montaña. El enfermo es parte del acto, al igual que algunos integrantes de la tribu que acompañarán con sus danzas y bailes el acto de curación.  El fuego y la luna dan la luz necesaria  y son parte ineludible del escenario montado. El chamán suele disfrazarse con vestidos muy llamativos y de vivos colores, sus inseparables acompañantes con un espejo, un tambor y en ocasiones un sonajero. 
 Para la psicología el hecho de que el chamán acepte tratar al enfermo, sumado al aura de omnipotencia que transmite su presencia, ya crea en éste la expectativa de la curación. El paciente ya no se siente solo en la lucha contra los poderes maléficos que la han invadido. El rito chamánico finaliza por lo general, con un plan terapéutico: masajes, hierbas, prescripciones dietéticas o ayunos y amuletos que debería llevar el paciente durante el período de curación: un collar de cuentas, una imagen en madera o arcilla o una cuerda anudada. 

El chamán era el producto de la "elección de los dioses". También podía heredar de un ancestro esas facultades o haber recibido señales "divinas" desde el cielo (rayos por ejemplo). Sin embargo debía reunir ciertas pautas que lo hiciera distinto al resto. Por ejemplo, quienes habían sufrido algún trastorno mental importante (epilépticos, esquizofrénicos, etc.) podían llegar a ser chamanes. Aunque en general eran hombres, las mujeres también podían ser elegidas. Entre los araucanos, tenían preponderancia los homosexuales pasivos, quienes incluso se vestían de mujer en las ceremonias. Con el tiempo, fueron reemplazados por las mujeres, a las que se conoce con el nombre de "machi". 
 Respecto a la  personalidad del chamán nos dice Armando Pérez de Nucci: "...generalmente es vivaz, despierto, intuitivo y ágil para ubicarse rapidamente en la situación psicológica del enfermo; y con pocas preguntas llega a hacer un diagnóstico, aprovechando el perfil de quien ha concurrido a su consulta". 
 Por supuesto no podían estar ausentes elementos de la naturaleza a los que consideraban sagrados, por ejemplo piedras o el caso del árbol de canelo. Las piedras siempre estuvieron asociadas con el poder divino, ya que forman parte del contexto natural en el cual vive el hombre. De ahí que los altares siempre estaban puestos encima de piedras. 
Los elegidos aprendían durante años al lado de su maestro tanto las técnicas mágicas, como los procedimientos quirúrgicos y la utilización de las plantas medicinales. El ámbito de aprendizaje era por lo general nocturno, ya que era el ideal para lograr concentración, quietud y contacto con otras almas. De ahí que muchos actos curativos fuesen realizados de noche. 
 El concepto de magia debe entenderse dentro del contexto de la relación del hombre (microcosmos) con el universo (macrocosmos), definiéndose como la capacidad para trabajar con las fuerzas del universo y producir los efectos deseados a voluntad mediante hechizos, encantamientos o ciertos rituales. Respecto a este punto, señalaba Freud que la eficacia de la magia partía del supuesto de la superioridad de los hechiceros, de su convicción del conocimiento que tenían y de su confianza ilimitada en el poder suprahumano del cual estaban poseídos. La omnipotencia era constituyente permanente asimilable a una neurosis compulsiva o una paranoia. 
   Como ingredientes del arte chamánico figuran los denominados fetiches, especie de estatuillas o esculturas que acompañaban el ritual de curación. La palabra fetiche proviene del francés fétiche y ésta del latín facticius, cuyo significado es encanto o sortilegio. En realidad, el fetiche debería sus "dotes mágicas o curadoras" a las fuerzas que lo habitan y que provendrían de la naturaleza, siendo el chamán el conductor de esas fuerzas. 
 Al respecto dice Javier Lentini "... todos estos objetos transmiten un sentido de dominio o de comunión con acontecimientos imprevisibles y poderes invisibles y misteriosos. Imponen significados y valores humanos a un mundo diferente, un mundo que por sí mismo carece de significados o valores asequibles a la inteligencia humana". 
 Para los historiadores Magrasi y Radovich, uno de los hechos más importantes en el éxito de estos curanderos se basa en el mantenimiento de una relación personalizada con el paciente, además de la identidad social y lingüística que los une y por la adopción de una actitud paternalista y solidaria. 
En una misma línea de pensamiento refiere Margaret Loock "...cuando a un médico occidental se le pregunta acerca de las causas de las enfermedades, hablará sobre las bacterias o los desórdenes fisiológicos; un chamán, en cambio, probablemente mencionará la competencia, los celos, la avaricia, las brujas, los maleficios, los malos actos de un miembro de la familia del paciente o algún otro aspecto en el cual el paciente o sus parientes hayan fallado en mantener el orden moral...".
 Al respecto, decía el ex director adjunto de la Organización Mundial de la Salud T. Lambó: "... los médicos brujos o curanderos tradicionales no son menos útiles que los psiquiatras y psicoterapeutas de los países occidentales. A pesar de la civilización tecnológica, los hombres necesitan participar en ritos, cualesquiera sea el culto al que pertenecen". 
 Yendo aún más lejos, el famoso Dr. Albert Schweitzer decía: "... los éxitos profesionales de los curanderos son tan importantes como el del resto de los médicos..." a lo cual agregó: "...cada paciente lleva dentro de sí a su propio médico quien con su sabiduría viene a salvarnos. Todos debemos dar una oportunidad al médico que se haya en nuestro interior...". 
  Cada pueblo indígena tenía su propia explicación del concepto de enfermedad. Por ejemplo los mayas creían que todas las enfermedades se debían a la combinación de dos factores: la provocación de un hechizo y su llegada al enfermo a través de los vientos (en una clara interpretación de la unión entre el componente mágico y la naturaleza). 

 El curandero maya era conocido como ah man. Cuando visitaba un enfermo llevaba consigo un atado de fetiches, entre los que destacaba el dios Ixchel, y lo colocaba junto a la cabecera del enfermo. En el atado además llevaba una quijada de tapir, trozos de cola de manatí y hierbas medicinales. Su ceremonial continuaba con esparcir incienso en la habitación y por último sacaba de su atado una serie de piedras que arrojaba al suelo, y de acuerdo con la disposición en que caían, sabría la suerte que correría el paciente. Obsérvese que este ritual es muy similar al de otras culturas tan distantes como la de los zulúes africanos. 
 Cuando ocurre la llegada de los españoles, los mayas creían aconsejable sacrificar a algunas jóvenes, para que sus dioses expulsaran al hombre blanco. Para ello, la víctima era arrojada a un cenote (especie de río subterráneo en la abertura de una montaña donde antiguamente se proveían de agua y en torno al cual erigían sus ciudades).

 En cambio para los aztecas, la enfermedad era provocada por "alguien" más que por "algo". Ese "alguien" era una persona que buscaba el mal del paciente y la enfermedad aparecía por la supuesta "introducción" de una piedra o un dardo dentro del cuerpo del enfermo sin que éste se diera cuenta (la teoría del "cuerpo extraño" común a casi todas las etnias nativas). 

 A tal fin, debía el curandero (denominado tícitl) "sacar" la piedra del cuerpo, lo cual se realizaba a través de masajes y oraciones. Una vez hallada la piedra, suministraba la medicina sacada de una bolsa llena de plantas medicinales. Llevaba consigo hojas con dibujos de las mismas (una especie de vademécum). La planta elegida era desmenuzada en polvo y soplada hacia la nariz del enfermo que debía inhalar en ese momento. En otras ocasiones era dada en infusión. 
  Creían que el viento traía la fiebre, la noche la ceguera y la lluvia las llagas o úlceras en los pies. Para los aztecas,la muerte era algo antisocial, negativo para el clan familiar. Temían que el alma del difunto pasara a formar parte de las fuerzas ocultas o poder invisible asociado al mal. Antes de morir, el enfermo debía confesar sus males o pecados: para ello el curandero soplaba humo de tabaco sobre la cara del paciente. En caso de confesar (por ejemplo si en vida no había honrado a los dioses) su alma se salvaría. 

 En las ciudades aztecas eran comunes los jardines botánicos, lo cual fue copiado luego por los europeos. Entre las plantas que cultivaban en estos jardines figuran el agave, jalapa, papaya, ulli, liquidámbar, etc.
 Dentro del contexto medicinal de la medicina incaica, las enfermedades eran provocadas por una fuerza oculta introducida en le organismo debido a la cólera de un dios, o por los maleficios proferidos por guerreros enemigos. Entre las plantas medicinales más usadas figuran la coca, guayabo, maíz, pinco-pinco, piñón, quina, ratania, etc. El alto grado de perfeccionamiento quirúrgico logrado por los incas se pudo apreciar a través de los restos de más de 10 mil cráneos trepanados, hallados en excavaciones arqueológicas, en muchos de los cuales se pudo constatarla supervivencia del enfermo al poder identificarse el tejido de granulación periorificial. 
 Entre los restos arqueológicos incaicos se pudieron identificar también puntas de flecha de obsidiana, las que acondicionaban para realizar la trepanación; navajas de tumi (un metal similar al bronce), escalpelos, pinzas y agujas de sutura. Otro concepto importante dentro de este concepto es el de las prohibiciones mágico-religiosas, conocida como tabú. Esta palabra de origen polinésico hace hincapié en la presencia de una fuerza mágica inherente a ciertos espíritus o personas y que es capaz de trasmitirse en todas las direcciones por medio de objetos inanimados. 
 Es común en grupos nativos del norte de la Argentina y Bolivia la tradición del "aicar", una especie de prohibición terminante a toda mujer encinta a participar en velatorios, visitar cementerios o "antigales" (restos arqueológicos donde subyacen "espíritus" de antepasados). En caso de no cumplir con este precepto, las consecuencias las padecerá el niño que lleva en su útero, el cual nacerá con deformaciones, retrasos mentales, o muerto.
 Por lo general, el niño que nace "aicado" debido a la ruptura del tabú por parte de su madre, es penetrado por un espíritu denominado sajra que inadvertidamente le introduce un hueso (teoría del cuerpo extraño) en su interior. 

7 oct 2013

Evolución histórica de la fitomedicina - Parte III

LA FITOTERAPIA EN LA MEDICINA SUMERIA, ASIRIA Y BABILÓNICA:

Estos pueblos hacían mención a las virtudes terapéuticas de aproximadamente 250 especies vegetales, entre las que destacaban la casia, la mirra, la asafoetida, el pino, corteza, raíz y hojas del dátil, aloe, amapola,
belladona, cardamomo, etc. Otro testimonio invalorable lo proporcionó el descubrimiento de la biblioteca del rey asirio Arsubanipal, que contenía varios millares de tablillas escritas, se calcula, hace más de res mil años, y en las que se describen varios centenares de plantas.
  Por ejemplo, una antigua tabla sumeria aconsejaba recetas tales como: "... Aplástense hasta convertirse en polvo las semillas de la hierba del carpintero, la resina gomosa del markasí, y el tomillo, disuélvanse en lodo de cerveza (la actual levadura de cerveza) y dársela de tomar al hombre enfermo...".

 

LA FITOTERAPIA EN LA INDIA:

 A partir de las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo hace 50 años en la India, se han podido descubrir las ciudades de Mohenjo-Daro y Harapaen donde se pudieron encontrar escritos y grabados referidos al empleo de plantas medicinales. Se trata de poemas épicos conocidos como Vedas. Estos escritos se cree corresponderían entre los años 1.500 - 1.000 a.C. y hacen mención de las plantas aromáticas para su uso alimenticio:  jenjibre, nuez moscada, pimienta, regaliz, albahaca, comino, azafrán, ajo, etc.
 respecto al azafrán debe mencionarse que se trataba de una planta muy utilizada también por los egipcios los cuales la empleaban para aliviar calambres y cólicos digestivos.
 Es bueno recordar que en la India quienes ejercían la medicina eran los Brahmanes (sacerdotes de gran prestigio, pertenecientes a la primera de las cuatro castas en las que se dividía el pueblo hindú). Consideraban que el hombre era una unidad psicofísica-espiritual, y quien podía y quien podía cuidar la salud del espíritu, también podía encargarse de cuidar la salud corporal. En la India, como parte de un sistema integral y filosófico de vida, nace el Ayúrbeda (ayur = vida; veda = conocimiento). Los primeros textos datan de unos 2.500 años a.C., pero las sucesivas invasiones le fueron aportando nuevos conocimientos derivados fundamentalmente de las culturas persas y de los mongoles, quienes incorporaron las enseñanzas de Galeno y Avicena. En el siglo VII d. C. se crea la Universidad de Nalanda, donde miles de alumnos inician sus estudios Ayurvédicos.
 Uno de los documentos que aun se conserva es conocido con el nombre de Atharvaveda y hace mención auna planta denominada kushta (desconocida hasta la fecha) que sería útil para las cefaleas, inflamaciones oculares y dolores articulares. 
 La Charaka samhita escrita por el médico Charaka posiblemente antes del año 1000 a.C. listaba unos 500 remedios  botánicos principales que figura en la obra es la Rauwolfia serpentina, la cual se piensa que ya era utilizada hace unos 4.000 años para tratar las mordeduras de serpiente, la epilepsia y los desórdenes mentales.
 Posteriormente, la India fue invadida por los arios, quienes se apropiaron de estos conocimientos y otros más avanzados (cirugías estéticas, prótesis artificiales, etc.). Para la medicina Ayurvédica la enfermedad resulta de un desequilibrio entre el hombre (microcosmos) y su entorno (macrocosmos). Brinda un verdadero informe holístico ya que sus tratamientos son apropiados para el espíritu, el cuerpo y la mente.
 Para esta medicina existen 5 elementos: tierra, agua, fuego, aire y éter (fuerza etérea) los cuales deben equilibrarse con tres fuerzas primarias: prana (el aliento de la vida), agni (el espíritu de la luz o el fuego) y soma (indicativo de armonía, amor y bienestar). En cada individuo existirían centros de energía denominados Chakras (ubicados en diferentes sectores o vísceras del organismo), los cuales pueden ser tonificados a través de alimentos o hierbas medicinales.
 Por ejemplo, para el chakra del corazón sería útil el azafrán y la rosa; para el chakra del plexo solar (asociado con el hígado y la glándula suprarrenal) le sería útil el hidrastis y la melisa, etc. Entre las drogas más conocidas empleadas por los hindúes figuran el sándalo, la canela y el cardamomo.

2 oct 2013

Evolución histórica de la fitomedicina - Parte II

La fitoterapia en Egipto

 

  Plantas comunes como el ajenjo, ajo, beleño, coriandro, enebro, genciana, granado, hinojo, sen, tomillo etc., son mencionadas en papiros egipcios que se remontan al año 1900 a.C. En el bajorrelieve del templo de Tutmes II (1450 a.C.), expuesto en el Museo de Agricultura de El Cairo, se puede observar uno de los herbarios mas antiguos que se conoce grabado en granito, y que contiene esculpidas 275 plantas medicinales.
 Ya en tiempos de Ramsés III se hacía referencia a las virtudes del cáñamo para los trastornos oculares y a la amapola (adormidera) para tranquilizar a los niños que llo
raban mucho(referencias extractadas del papiro de Ebers correspondiente a la XVIII dinastía de Tebas). Este papiro constituye un documento de extraordinaria importancia y fue hallado en Luxor en el año 1873. Medía 20 metros de longitud y contenía, entre otras cosas, 870 prescripciones a base de mirra, flores de ciprés, aceite de castor, aceite de ricino, trementina, digital, dátiles, etc.
 Se encuentra escrito en un solo carácter de letra y su introducción corresponde a una plegaria de tipo mágico-religiosa. En el resto encontramos magníficas descripciones de patologías tañes como la angina de pecho, hernia inguinal, tumores ginecológicos, quemaduras, etc. Sin embargo, muchos términos no han podido ser descifrados o comprendidos hasta la fecha. Una receta extractada de este papiro para combatir enfermedades cardíacas dice: "...Colocar una cuarta parte de la harina de dátiles, 1/32partes de hojas de digital, 1/3 de planta de amamu, la mitad de la corteza de tebebu y otro tercio de levadura de cerveza. Hiérvase, cuélese y tómese durante 4 días." 
De acuerdo con la mitología egipcia, el arte de curar se remonta al Libro de Thot (dios de la escritura y la magia), y a la mujer-león Sekhmet (diosa de la salud). Cuenta la leyenda que en el libro de Thot, Hermes Trimegisto dejó el legado de su sabiduría. Este conocimiento sólo podía ser alcanzado por las castas sacerdotales y en completo acto secreto, por lo que al acto de transmisión de este secreto entre sacerdotes se le denominó "conocimiento hermético" en honor de Hermes Trimegisto (cuyo nombre significaba "tres veces sabio").
 Egipto constituye el paradigma del arte chamánico ya que aúna en un dogma religioso y en un cuerpo científico todos los conocimientos mágico-empíricos que anteriormente sólo cultivaban los chamanes. En otro orden de cosas, era común en Egipto que las parejas se casaran muy cerca de la pubertad, y llamaba la atención que la población no creciera en número considerable, lo que hizo pensar a muchos historiadores que ya en esa época s
e contara con métodos anticonceptivos.
 Se sostiene, con bastante asidero, que las mujeres consumían una planta llamada Silphium (hoy extinta), perteneciente al género Férula, la cual impedía a la mujer quedar embarazada.
 Hoy día se conocen algunas plantas emparentadas con este género las cuales presentan un componente activo común a todas ellas, llamado ferujol, que ha presentado altos índices de efectividad como anticonceptivo en ratas de laboratorio.
 Otro método egipcio para regular la natalidad recomienda "... Coge espigas de acacia seca, pulverízalas, y mezcla su polvo con pulpa de dátiles y miel. Impregna un trozo de algodón e insértalo en lo más profundo de la vagina...". Se deberá recordar que la acacia contiene una goma que al disolverse forma ácido láctico, el cual ha formado parte de muchos preparados anticonceptivos modernos. Incluso, algunos papiros estaban formados por una mezcla de savia de acacia, fibras vegetales y miel, las cuales in vitro han demostrado propiedades espermicídas. Otro remedio muy utilizado por los egipcios era el pan enmohecido que utilizaban contra las infecciones urinarias y heridas supuradas (primeras evidencias de la antibioticoterapia).

20 ago 2012

Plantas medicinales en el mundo moderno

Las terapias alternativas utilizando plantas medicinales han cobrado una enorme importancia y cada vez son mas las disciplinas científicas que investigan sobre ellas para aplicarlas a la medicina moderna.

Actualmente más del 70% de la población mundial recurre a las plantas para la solución de problemas de salud. La industria farmacéutica ha obtenido del reino vegetal la materia prima necesaria para la elaboración de casi el 30% de los productos farmacéuticos que hoy emplea la medicina moderna. Esta tendencia aumenta cada día con el hallazgo de nuevas plantas con propiedades curativas de las selvas tropicales y espacios naturales del planeta; ya que se empiezan a agotar las posibilidades de nuevas drogas a partir de la ingeniería química y genética o de la síntesis de sustancias químicas a partir del petróleo o del alquitrán.

Las investigaciones por parte de la fitomedicina en los últimos años han desarrollado nuevas tecnologías para identificar principios activos de las plantas, como principios antioxidantes y limpiadores radicales libres, oligoelementos y otros principios que han podido demostrarse.

La medicina moderna, pese a los enormes avances científicos y tecnológicos, reconoce sus limitaciones en la solución de muchos problemas de salud que aun afectan a la humanidad, como ser el cáncer o el VIH-SIDA. Ello mismo percibe la población en general, movida en parte por los altos costos de la atención de salud y los medicamentos así mismo como por la necesidad de buscar nuevas soluciones a problemas viejos, que la medicina moderna no ofrece.

Frente a esta situación de necesidad de soluciones se promueve desde la Organización Mundial de la Salud, entre otras organizaciones, la investigación y el uso de las plantas medicinales para tratar enfermedades crónicas, a las que la medicina moderna aun no dio soluciones.

A pesar de este auge, todavía no hay un marco conceptual y técnico que unifique criterios para el uso de las plantas medicinales. Aparece en el mercado cada vez con mayor fuerza la producción de productos conocidos como naturistas u homeopáticos, es decir,  preparaciones de origen vegetal que contienen principios activos de las plantas.

El estudio actual de las plantas medicinales se enfrenta hoy en día a dos problemas: 1. La relación entre las plantas medicinales y la ecología, y 2. El origen del conocimiento y el papel de las tradiciones médicas indígenas, campesinas y negras.

Las selvas tropicales y diferentes espacios naturales del planeta constituyen grandes reservas de plantas medicinales, con una enorme potencial para la medicina naturista. Amén de ello vemos que varios  ecosistemas están siendo amenazados y que cada día aumenta el número de plantas medicinales en vía de extinción. Frente a esta situación, se necesita de acciones para la conservación de plantas medicinales, como ser la creación de bancos de germoplasma, la construcción de jardines botánicos, el control de la explotación y el comercio de plantas, y la construcción de áreas reconocidas por su alta diversidad, reguladas y protegidas por los gobiernos; y es de pleno conocimiento que ello a veces se ve imposibilitado debido al gran poder que tiene la medicina farmacológica y su temor a perder la hegemonía en los mercados.

Así mismo desde 1988 la OMS, la IUCN y el WWF promueve acciones para la conservación de plantas medicinales con el slogan “Salvar plantas para salvar vidas”

A su vez el problema no solo radica en los recursos vegetales, también se suma que el conocimiento de las plantas medicinales sigue estando en manos de comunidades indígenas y minorías étnicas dispersas por el mundo. Ellos son los directos herederos de una antigua tradición terapéutica que  reúne el conocimiento sobre la utilidad de las plantas medicinales.

Precisamente estos grupos humanos son, en el mundo moderno los mas amenazados, y puede decirse que también están en peligro de extinción, y con ellos muere su conocimiento, su cultura y la fuente del conocimiento sobre las plantas medicinales.

La medicina sistémica

La medicina sistémica basa su formulación en el concepto denominado Systemics que se define como “el potencial de supervivencia de todo sistema viviente desde el punto de vista de su energía, Inteligencia y Organización.” Dicho de otra forma, el común denominador de todo sistema es la cantidad de Energía (E), Inteligencia (I) y Organización (O) de que dispone. Esta formulación se puede aplicar a muchos campos del conocimiento humano al igual que a todos los sistemas vivientes del universo, siendo la medicina solamente uno de ellos. Esto implica que un sistema biológico solo puede existir si y solo si esos tres elementos están presentes.

Con ello puede concluirse la siguiente formula: Vida=E+I+O.

Siendo la energía el combustible para producir acción o movimiento; la organización cualquier conjunto de elementos ordenados como una unidad funcional encadenada hacia ciertas metas que establece la inteligencia que lo rige; Y, siendola Inteligenciabiológica la entidad reguladora que controla e integra las piezas de un sistema viviente en una unidad funcional siendo su principal objetivo la supervivencia. Está directamente vinculada a los aspectos emocionales y mentales del ser humano, además de ser la encargada de regular las funciones corporales.

La inteligencia biológica esta distribuida por todo el organismo siendo su base el sistema nervioso central ubicado en el cerebro y la medula espinal. Entonces desde el punto de vista funcional puede decirse que el común denominador de la inteligencia biológica lo constituye:
  1. La inteligencia Inmune (que regula el sistema de defensas)
  2. La inteligencia Bioquímica (regula el equilibrio químico)
  3. La inteligencia Genética o Celular (coordina y regula la actividad de cada célula)
Estos tres aspectos constituyen la inteligencia biológica y crecen o decrecen en forma proporcional al hacerlo cualquiera de ellos.

Así pues en el caso del VIH-SIDA, para tratar el problema desde todas sus fases es necesario ahondar mucho más allá del simple manejo del stress oxidativo mediante la estimulación sistémica global sobre los principales mecanismos reguladores del organismo a fin de inducir la homeocinesis y muy específicamente en el área inmunitaria.

Los resultados obtenidos con este nuevo enfoque dan resultados positivos y esperanzadores, y no solo en lo que al SIDA se refiere, con este tipo de terapia se han obtenido extraordinarios resultados en cáncer y condiciones crónicas diversas, como ser la artritis, diabetes, menopausia, lupus, infertilidad, psoriasis, etc.

La medicina sistemica se puede validar a partir de la termodinamica. El sistema biológico humano, en términos de fisica energetica, se considera un sistema termodinamico abierto que realiza constantes intercambios de entropía positiva y negativa con el medio ambiente. La entropía equivale a desorden o es también la energía que no está disponible en el sistema. A mayor enfermedad, mayo entropía, es decir, menor energía disponible. Por ende, si incrementamos la energía disponible del sistema orgánico mediante la utilización de plantas medicinales que le aporten entropía negativa al sistema a partir de la fotosíntesis, lograremos disminuir su entropía y por lo tanto lograremos una tendencia a sanar su enfermedad.


Plantago Major - Llantén

El Plantago major, es una especie de planta herbácea natural de Europa, Norteamérica, norte de África y Asia occidental. La misma crece en terrenos incultos, baldíos terraplenes y taludes.

El llantén es una planta perenne de unos 15 centímetros, también se la llama plantago mayor y es considerada una planta medicinal. Las propiedades curativas del llantén son útiles para aliviar algunos problemas de salud y enfermedades. Tiene un rizoma corto con muchas raicillas de color amarillo. Las hojas, algo dentadas, salen de una roseta basal con 3 a 6 nervaciones longitudinales que se estrechan y continúan en el peciolo, tiene un limbo oval. Las flores, de color verde blancuzco, se presentan en densas espigas cilíndricas que aparecen en mayo-octubre. El fruto es un pixidio. Las semillas son de color pardo.

El llantén tiene varias aplicaciones curativas. Las partes de la planta que pueden ser utilizadas para fines terapéuticos son las hojas, las flores y las semillas. La planta del llantén, es muy útil para tratar enfermedades como la bronquitis, la laringitis y la faringitis. Esto se debe a las propiedades medicinales que posee. También es muy bueno para tratar casos de tos excesiva o presencia de mucosidades.

Las semillas de la planta del llantén poseen propiedades laxantes, debido a esto es muy útil el consumo de estas semillas para tratar casos de estreñimiento. Las hojas del llantén son muy buenas para tratar quemaduras, ya sean ocasionadas por fuego o por el sol

La planta del llantén posee propiedades hemostáticas y cicatrizantes, es una excelente medicina para todo tipo de heridas.

Las propiedades antibacterianas del llantén se aprovechan para eliminar microorganismos que provocan enfermedades en el aparato respiratorio.

El llantén es una planta muy difundida y usada en todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud(OMS) realizó un estudio de las plantas que aparecen indicadas en la farmacopea de 73 países: el llantén figura citado en nueve de ellas. Esto ha determinado que también sea una de las especies más estudiadas, tanto desde el punto de vista bioquímico como farmacológico. Este gran interés está dado también por sus cualidades medicinales, dentro de las cuales se ha señalado un efecto anticancerígeno, y actúa contra los efectos adversos de las terapias para tratar el cáncer.



El poder de la naturaleza – Plantas medicinales

Un poco de historia…

Las plantas medicinales son la más antigua forma conocida de terapia. Hace más de 5.000 años, los sumerios (un antiguo pueblo que habitaba al su de los ríos Éufrates y Tigris, lo que hoy sería Irak) describían las propiedades terapéuticas del tomillo y el perejil; a estos se les atribuye la primer el primer texto escrito sobre los usos de las plantas medicinales, que data desde hace mas de 4.000 años.
Los primeros médicos chinos enumeraban 365  plantas medicinales 3.000 años antes de Cristo. Más tarde, los egipcios elaboraron su medicina sagrada, en cuyo seno tienen un papel muy destacado las plantas.

Los griegos, los romanos y los hindúes ya utilizaban las esencias vegetales en su época.

En Occidente, la ciencia terapéutica de los druidas, conservada por los monjes y los curanderos rurales, se aplica aún hoy.

El físico griego Hipócrates, considerado el padre de la medicina, le otorga suma importancia  la medicina preventiva, y dentro de esta las plantas juegan un papel muy importante; a tal punto que se lo considera autor del siguiente aforismo “Deja que la medicina sea tu comida y la comida tu medicina”.

Durante la edad media el estudio de las plantas medicinales estaba en manos de los monjes, que en sus monasterios plantaban y experimentaban en base a los textos clásicos.

Cuando los colonizadores europeos llegaron a America, quedaron fascinados por los conocimientos del uso medicinal de las plantas que poseían los nativos; estos conocimientos estaban en manos de los chamanes que eran los que tenían el poder de utilizar la magia y las plantas medicinales para curar las enfermedades.

Muchas veces los efectos curativos de las plantas fueron el resultado de la búsqueda de nuevos alimentos en las civilizaciones antiguas, estos tenían que comprobar cuales especies eran comestibles, lo que los llevaba a veces a descubrir en su propio cuerpo que afirmativamente lo eran, otras que eran venenosas y algunas otras que producían efectos curativos, como eliminar dolores corporales por ejemplo.

El conocimiento de las plantas medicinales es un patrimonio que no puede atribuirse a ninguna cultura en particular sino al hombre en su globalidad y que nos corresponde a todos conocer y salvaguardar.